jueves, 28 de abril de 2016

LA PASTORAL DE LA SALUD DE SANTA CRUZ "A FONDO"

En este mes de Abril queremos seguir conociendo a los distintos grupos de la parroquia, ocupándonos en este caso de conocer “a fondo” al grupo parroquial de Pastoral de la Salud, el grupo que tiene por misión hacer presente el amor misericordioso de Dios en el mundo de la salud y la enfermedad. San Mateo, en su Evangelio, recoge un mandato con el que Jesús, el Señor, envía a los Doce, diciéndoles: "Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, expulsad a los demonios; gratis lo recibisteis, dadlo gratis" (Mt 10, 8).

Bajo este mandato, la Pastoral de la Salud siempre ha formado parte de la vida de las comunidades eclesiales como lo confirman la multitud de iniciativas de servicio y atención a los enfermos que se han dado en la historia de la Iglesia. 

El grupo actual de Pastoral de la Salud tiene su origen en el grupo interparroquial que venía funcionando desde hace más de veinte años desde las distintas parroquias de Lora. Actualmente el grupo parroquial de Santa Cruz lo integran nueve personas (todas mujeres) y su coordinadora es Dña. Isabel Jiménez Guerra.

La misión principal de este grupo es visitar, acompañar, animar y evangelizar a los enfermos de la feligresía. No es una tarea fácil, por lo que para hacer este servicio, los agentes de dicho grupo se organizan por parejas y hacen las visitas semanalmente, uno o dos días a la semana. Su labor la hacen extensible no sólo a la feligresía, sino que por caridad y amor al enfermo, también visitan a las personas que están en la Residencia de las Hermanas Mercedarias de Lora del Río y, a veces, a quienes son conocidos y están ingresados en algún hospital. Para hacer llegar a los enfermos los Sacramentos del Perdón, la Eucaristía y la Unción, acompañan al sacerdote en su visita a los domicilios de las personas enfermas, celebrando así dichos sacramentos.


El resto de tareas y actividades que realiza la Pastoral de la Salud a nivel parroquial son numerosas. Podemos por ello nombrar el Vía+Crucis parroquial que organizan en el tiempo de Cuaresma (el Viernes de Dolores) con toda la parroquia, rezando las distintas estaciones en casa de los enfermos. En Navidad suele el grupo tener oración y, como en las Navidades pasadas, acompañados por el coro parroquial y los jóvenes de Confirmación, visitaron a los enfermos que atienden y les entregaron unos obsequios. Para animar a la comunidad parroquial, participan también activamente en la celebración de la Misa Dominical, especialmente en la tercera semana de cada mes. Y también se atiende a aquellas personas enfermas que, pasando por una situación difícil, necesitan ayuda en coordinación con Cáritas parroquial, con los Servicios Sociales del Ayuntamiento y las distintas asociaciones de enfermos que existen en nuestro pueblo.


Pero si se quiere destacar una actividad que adquiere gran importancia a lo largo del año por la Pastoral de la Salud, esa es sin duda la Celebración de la Pascua del Enfermo. Aunque primeramente también se celebra la Jornada del Enfermo el once de febrero de cada año (coincidiendo con la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes), la Pascua del Enfermo tiene lugar anualmente el 6º Domingo de Pascua. Pero, ¿en qué consiste esta celebración? Consiste en invitar a todos los enfermos y sus familiares y cuidadores a la celebración de dos sacramentos muy importantes: la Eucaristía y la Unción. Este último es el Sacramento de la Unción del Enfermo en el que se recibe la gracia de Dios, la salud para su enfermedad y la luz del Espíritu Santo y, a aquellos que no han podido confesarse por su gravedad, les otorga el perdón de todos sus pecados y los prepara para la vida eterna. Pero la administración de este sacramento no debe ser considerada de forma triste, pues aunque antes era conocida como "Extrema Unción" (sólo se administraba a punto de morir), hoy se ajusta a lo que realmente es: acudir a Dios cuando físicamente uno puede estar más necesitado, sin que necesariamente corra peligro la propia vida. De hecho es un sacramento de “vivos”Debemos hacer extensible estos conocimientos, salir de la equivocación, celebrando la Unción con la alegría de la esperanza que sólo da Jesús y no privar a los enfermos de este sacramento que le otorga la salud del cuerpo y del alma. Después de la celebración de los dos sacramentos apuntados, junto a toda la comunidad parroquial invitada, la comunidad invita a un pequeño ágape.




En el trato con los enfermos, los agentes de Pastoral de la Salud se esmeran en desarrollar las siguientes actitudes: el amor, la cercanía, la empatía, la escucha, el acompañamiento y la donación del agente. No sólo son un grupo más de la parroquia, sino la parroquia misma, porque es ella quien envía a los agentes de Pastoral de la Salud, en nombre de Cristo, a prestar ese servicio.

Y estas realidades no pueden desarrollarse de cualquier manera. Para una atención más formada, el grupo recibe formación y acompañamiento de parte del párroco o sacerdote encargado de esta pastoral. Dicha formación es quincenal, en la que cada uno de los miembros del grupo aporta a los demás su propia experiencia de fe y del trato con los enfermos, que también es formativo y los hace sentir Iglesia con los demás.



Una de las mayores dificultades por las que pasa el grupo es que son pocas personas para tanta tarea. En esta misión puede participar cualquier persona cristiana que lo desee, poniéndose en contacto previamente con el párroco. Esta actividad es importante para la Iglesia de Cristo y también para nuestros barrios donde se lleva a cabo. No olvidemos que la misión de la Iglesia es anunciar la Buena Nueva del Evangelio, de palabra y obra, en toda la sociedad y así lo hace el grupo. Si alguien de la feligresía desea que la Pastoral de la Salud visite a un enfermo de su familia o conocido, debe ponerse en contacto con el párroco, con alguno de los sacerdotes de la parroquia o con cualquiera de los agentes de pastoral.

Se vive la fraternidad en el grupo, ayudándose en todo lo que pueden. Con ese sentir de comunidad cristiana, el grupo participa en todas las actividades y cultos que se programan en la parroquia tales como los sacramentos del Perdón y la Eucaristía, retiros de Adviento y Cuaresma, encuentros de oración, campaña de Navidad con Cáritas, participación en la Novena de Ntra. Sra de Setefilla en el día indicado para pedir especialmente por los enfermos, y encuentros parroquiales, entre otros. Con una mirada amplia de lo que es la Iglesia, anualmente participan también en encuentros Interparroquiales, Arciprestales, de Vicaría o Diocesanos, porque todos están en el mismo barco y comparten su fe, formación y experiencias.


 

En este Año de la Misericordia, a propuesta de la parroquia, Pastoral de la Salud ha trabajado algunos puntos de la “Misericordiae Vultus” proclamada por el Papa Francisco y se ha meditado en las Obras de Misericordia. Con todo el Arciprestazgo también han peregrinado al Santuario de la Virgen de Loreto de Espartinas para ganar el Jubileo.

El Blog parroquial ha preguntado al grupo por algún pasaje bíblico con el que puedan sentirse identificado con respecto a su tarea. La parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37) ha sido la elegida, como el ejemplo perfecto de lección de misericordia hacia los necesitados. Jesús no hace distinciones entre los hombres en este aspecto: todos son "prójimos", sin importar nacionalidad, religión, ni ideas políticas; porque "prójimo" es sinónimo de “próximo”, “cercano”. Asimismo, el samaritano tampoco reconoce límites, significando de que la práctica del mandamiento del amor es para todos.

El deseo del grupo no es otro que, al mismo tiempo de continuar formándose  y mejorando su preparación para mejor servir, animar a otras personas de la comunidad, especialmente jóvenes, para que se integren en esta tarea. Es gratificante porque el grupo experimenta que Dios se vale de los agentes de pastoral para ser puente con el enfermo y enviarle todo su amor, y además porque los propios enfermos nos enseñan valores con su fe, paciencia y esperanza. En definitiva porque Dios pone en sus manos a quienes más ama: los enfermos, y esto es un gran privilegio que hay que vivir con alegría.


No quiere el grupo terminar esta entrevista “a fondo” sin dejar pasar la oportunidad de dirigirse a toda la comunidad parroquial dándole las gracias por enviarlos a realizar esta bella misión, e invitan a todos a participar de ella en la seguridad de que es un cauce extraordinario del amor de Dios para con los enfermos. Nuestro agradecimiento al grupo parroquial por su labor y su interés en esta entrevista.